La masonería es un tipo de organización fraternal, se podría decir que la organización fraternal por antonomasia, pero no es la única modalidad. 

Las organizaciones fraternales se cultivan escasamente en nuestro entorno sud-europeo, por lo que son formas asociativas poco conocidas., sin embargo tienen una amplia trayectoria que podemos rastrear hasta los collegia fabrorum romanos y otras figuras afines del mundo helenístico clásico. Son formas de asociación que se caracterizan por construir un vínculo entre sus miembros de carácter emocional y vocación fraternal, de manera que, más allá de las concretas actividades que realicen o fines que persigan, establecen una peculiar pauta de sociabilidad, de especial valor en tiempos de desconexión interpersonal, que las diferencia de otras formas asociativas.

En el mundo anglosajón y nórdico hay abundancia de organizaciones fraternales y aún hubo más en tiempos anteriores a la aparición de la televisión como fórmula de entretenimiento masivo, organizaciones como los Odfelos, los Elks , la lúdica Royal Antediluvian Order of Buffaloes, la orden juvenil Round Table, la festiva Fraternal Order of Moai, las fraternidades universitarias de letras griegas que hemos visto en tantas películas, la Sociedad Tolkien, los Rotarios o los Clubes de Leones, estas dos últimas con abundante presencia en Galicia, en particular en A Coruña.

En el ámbito español hay abundancia de organizaciones fraternales religiosas, no todas católicas, y cofradías gastronómicas y/o costumbristas que parecen ser una forma bastante peculiar de España de organización fraternal, con ejemplos como la Enxebre Orden de la Vieira, la Orden Serenísima de la Alquitara, la Muy Ilustre y Noble Orden de los Caballeros de la Cuchara de Palo, la Orden Universal de Caballeros de la Cepa o la Cofradía del Centollo Lampreiro. Cerca de las cofradías costumbristas se podría situar, probablemente, la lúdico-caballeresca Real Orden de Caballeros de María Pita.

Unas fraternidades son más lúdicas, otras más caritativas, otras más culturales, pero casi todas tienen un poco de cada cosa y las une cierto propósito de cultivar la dimensión interpersonal.

Dentro de la galaxia fraternal, la masonería se diferencia por una peculiar intencionalidad de crecimiento intelectual y de autoconocimiento, exige menos capacidad económica que organizaciones más centradas en la caridad, que tienden a ser más elitistas en lo socio-económico, pero su dinámica es más exigente en cuanto a capacidad intelectual, vocación deliberativa y curiosidad cultural.

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